¿QUÉ ES LA TOS DE LAS PERRERAS? CUIDADOS Y PREVENCIÓN

La tos de las perreras es una enfermedad respiratoria muy aparatosa. Es una de las infecciones más generalizadas, frecuentes y complejas que puede tener tu perro.
Esta complejidad se nota, por ejemplo, en la gran diversidad de nombres que recibe la enfermedad: Rinotraqueítis o traqueobronquitis infecciosa canina, tos perruna, resfriado canino, complejo respiratorio infeccioso canino (C.R.I.C.), gripe canina… ¡Todas estas denominaciones se refieren a la misma enfermedad!

¿Debo tener en cuenta la tos de las perreras?
La tos de las perreras es una patología enormemente común, así que es bueno que la tengas presente. Se encuentra en todos los rincones de la geografía del mundo, y puede suceder en cualquier época del año. Prácticamente todos los perros están expuestos a ella de una u otra forma. De hecho, es probable que tu perro la contraiga más de una vez en su vida. Esto se debe a que es una enfermedad cambiante, muy contagiosa y muy rebelde para prevenirla y tratarla.
Lo habitual es que la tos de las perreras se propague en aquellos lugares en donde se reúnen muchos perros, como por ejemplo en  residencias caninas, en centros de entrenamiento, en las áreas para perros de los parques públicos, etc. Por ello, es más común en los núcleos urbanos. Aun así, todos los perros pueden contagiarse simplemente en uno de sus paseos cotidianos, incluso los de zonas rurales.
Aunque puede suceder en cualquier época del año, con la llegada del frío se aumenta su incidencia. Cada año suceden fuertes brotes epidémicos de tos de las perreras, principalmente en otoño e invierno.
Su importancia y su frecuencia son tan grandes que se exige la vacunación contra la tos de las perreras en la mayoría de las empresas, organismos y eventos relacionados con los perros (residencias caninas, centros educativos, concursos de belleza, competiciones de perros…).

¿Cuáles son las causas de la tos de las perreras?
Como enfermedad tan compleja que es, la tos de las perreras es multifactorial. Esto quiere decir que la pueden causar muchos agentes diferentes, por sí solos, o más habitualmente en combinación. Los principales microbios que pueden afectar de esta manera a tu perro son el virus de la parainfluenza canina, el adenovirus canino tipo 2 y la bacteria Bordetella bronchiseptica. Sin embargo, también pueden tomar parte muchos otros gérmenes comunes: el reovirus canino, el virus del moquillo, el herpesvirus canino, el adenovirus canino tipo 1 y la bacteria Pasteurella multocida. Incluso también pueden participar otros microorganismos raros y emergentes como Mycoplasma cynos, Streptococcus equii zooepidemicus o el virus de la influenza canina. ¡Como ves, un montón de gérmenes diferentes!
Además, hay diversos factores predisponentes, es decir, que facilitan la aparición de la enfermedad. Cualquier agente que irrite las vías respiratorias de tu perro cumplirá esta función, en especial el frío, los humos, los vapores irritantes y los cambios bruscos de temperatura. Además, las compresiones del aparato respiratorio también facilitan su desarrollo. Esto se da en perros de morro chato, en perros obesos, y también cuando se usan collares que aprietan demasiado el cuello (por eso no se recomiendan los collares de ahogo o los de castigo). El tamaño del animal también parece tener una cierta influencia, ya que los perros pequeños suelen padecer la tos de las perreras con mayor frecuencia. Finalmente, todos los perros con las defensas bajas serán más propensos a padecer la enfermedad. Esto pasa en cachorros, en animales muy mayores, en individuos con enfermedades crónicas, en perros debilitados por parásitos o en animales con mala alimentación.

¿Cómo se transmite la tos de las perreras?
Tu perro se puede contagiar de la tos de las perreras por medio de las gotitas y las expectoraciones que los perros eliminan cuando tosen y estornudan. En todas estas excreciones viajan los gérmenes causales. Cuando un perro sano inhala o lame una de esas gotitas, se puede producir el contagio. Esto sucede sobre todo si sus vías respiratorias están irritadas por el frío, si tiene bajas las defensas, o si se dan otros factores predisponentes.
Como los perros afectados tosen y estornudan constantemente, es muy fácil que se produzca la transmisión. Además, las expectoraciones pueden permanecer suspendidas en el aire o adheridas a superficies durante mucho tiempo. Cuando un perro olfatee el aire o pegue un lametazo en un sitio contaminado, se podrá contagiar.
A veces, hay elementos que transportan los gérmenes, como por ejemplo un juguete con el que haya jugado un perro enfermo, la ropa o los zapatos de su propietario, o las manos de alguien que lo haya acariciado. Si estos objetos toman contacto con un perro sano, éste se podría contagiar. Por ello, es importante extremar la higiene cuando nos relacionamos con un perro enfermo de tos de las perreras.
¡Cuidado! Un perro que ha padecido tos de las perreras puede seguir siendo contagioso durante varias semanas, aunque ya no tenga síntomas. Si no tiene toses ni estornudos es menos probable que expulse microorganismos a su alrededor, pero su saliva y su respiración aún podrán causar contagios.

¿Cómo se desarrolla la tos de las perreras?
Lo habitual es que en primer lugar llegue al perro afectado uno de los dos virus principales (parainfluenzavirus o adenovirus tipo 2). En general estos virus causan erosiones en la mucosa del aparato respiratorio, lo que ya bastaría para provocar la enfermedad. Además, esto facilita que la bacteria Bordetella pueda fijarse también a continuación (no siempre). Esta bacteria también puede causar la enfermedad por sí sola. Bordetella provoca una inflamación muy grande, así que es uno de los factores agravantes más habituales. En cualquiera de estos casos, podría haber otros gérmenes implicados, complicando aún más el cuadro.
Cuando los microbios causales, en cualquier combinación, logran establecerse en las vías respiratorias del perro afectado, provocan un cuadro inflamatorio de forma muy rápida y a veces muy intensa. Esto suele suceder en primer lugar en las fosas nasales o en la faringe. A continuación lo habitual es que los gérmenes se extiendan hacia la laringe y tráquea, y con menor frecuencia hacia los ojos. En los casos más graves, o con gérmenes especialmente agresivos, pueden llegar hasta los bronquios, a los propios pulmones o incluso diseminarse por todo el organismo y atacar a otros órganos.
La inflamación de las zonas afectadas provoca que haya molestias, picor y dolor en ellas. Aparecerán secreciones viscosas, hinchazón que dificulta que el aire circule, y movimientos de expulsión intensos y paroxísticos.
El organismo canino combate de esta forma a los gérmenes durante unos días. En una situación ideal (perro con inmunidad bien desarrollada, sano, en buena forma física y sin factores complicantes) la tos de las perreras se podría resolver por sí sola en un par de semanas. Sin embargo, con diferentes combinaciones de gérmenes y de factores que dependen del perro, la tos de las perreras puede llegar a evolucionar a una neumonía de elevada gravedad, e incluso causar la muerte del perro afectado.
La gravedad de la enfermedad será mayor en todos los perros con las defensas disminuidas, y también en todos los que tengan problemas respiratorios o cardiacos anteriores. En estos pacientes, la tos de las perreras supone un riesgo real para la salud.

¿Qué síntomas tiene la tos de las perreras?
Los perros afectados manifestarán síntomas debidos a la inflamación de las vías respiratorias. Lo más habitual es que haya carrasperas, toses y estornudos fuertes y paroxísticos. El sonido de las toses suele ser muy seco, rasposo, similar a un “graznido de ganso”. Los accesos de tos o de estornudos suelen ser muy fuertes y difíciles de controlar por parte del perro. Algunas veces la tos únicamente sucede cuando el perro se esfuerza o hace ejercicio. En estos casos, los síntomas sólo se detectan al pasear o al jugar con el perro; Otras veces, el propio perro forzará la tos para expulsar las flemas y despejar las vías respiratorias. Es muy habitual que sean flemas muy espesas y blanquecinas, como “clara de huevo batida”. A menudo salen de forma muy brusca, similar a un vómito. Incluso puede haber vómitos auténticos por toda la irritación que se produce con las toses.
Los perros tendrán dificultades para respirar. A menudo permanecerán con la boca medio abierta y jadeando, con expresión de ahogo. La sensación general a veces es de que el perro “tiene algo atragantado”. Los ganglios de la zona de la garganta estarán hinchados y duros. Es frecuente también que haya estornudos inversos (hacia dentro), afectación de los ojos (conjuntivitis, lagrimeo, legañas, ojos guiñados) y afonía con cambios en la voz y en el ladrido.
Aparte de los síntomas respiratorios, habrá síntomas generales inespecíficos, como por ejemplo fiebre, apatía, fatiga, dificultad para dormir o incluso para permanecer acostado (por la sensación de ahogo), angustia, mal humor y miedo, falta de apetito y debilidad general. En función de los gérmenes implicados, la fiebre podría ser muy alta, y podrían aparecer también vómitos, diarrea y otros síntomas.
Los propios síntomas respiratorios pueden complicar otros cuadros previos que existieran en el perro, en especial las enfermedades respiratorias (asma, alergia…) y las enfermedades del corazón.

¿Cómo puedo saber si mi perro tiene tos de las perreras?
No diagnostiques enfermedades por tu cuenta. Si tu perro se encuentra mal, acude siempre a un veterinario.
Aunque los síntomas de la tos de las perreras son bastante significativos, pueden confundirse con los de otros cuadros patológicos graves, como la neumonía, el moquillo, un cuerpo extraño en las vías respiratorias o en la garganta, o con otro tipo de problemas de salud. Es imprescindible que acudas a un veterinario para que determine cuál es la patología de tu perro.
Normalmente la tos de las perreras es diagnosticada por un veterinario en base a la sintomatología, la exploración física y por las circunstancias en las que sucede, detalladas durante la entrevista clínica.
Un signo muy distintivo que tu veterinario puede detectar es la respuesta del reflejo traqueal. Si palpando la tráquea de una forma adecuada se desencadena un intenso acceso de tos, se confirma la inflamación traqueal. Entonces será muy probable que el cuadro sea una tos de las perreras. Además, la auscultación del tórax permitirá que el veterinario valore la gravedad del cuadro. Debe evaluarse si hay afección de los bronquios o del pulmón, si el corazón está funcionando adecuadamente, etc.
Aunque otros procesos respiratorios pueden tener síntomas similares, la aparición súbita, la intensidad de los síntomas, la época del año y/o la proximidad en el tiempo con una reunión canina son signos muy distintivos para sospechar que se trata de una tos de las perreras.
La única forma totalmente fiable de saber si estamos ante un auténtico cuadro de tos de las perreras es tomar una muestra de las secreciones de las vías respiratorias y enviarla a un laboratorio especializado para que aísle e identifique a los gérmenes implicados. Esto no se suele hacer casi nunca, ya que es un procedimiento costoso y el diagnóstico por el cuadro clínico suele ser fiable. Solamente en casos muy complicados o con implicaciones legales se llegan a hacer este tipo de procedimientos de laboratorio.

¿Debo preocuparme si a mi perro le diagnostican tos de las perreras?
No dejes que las enfermedades transcurran sin supervisión clínica. Si tu perro se encuentra mal, acude siempre a un veterinario.
En general, la respuesta es que sí debes preocuparte, pero no demasiado.
Siendo estrictos, lo cierto es que en un perro completamente sano, en buena forma física, perfectamente bien alimentado y correctamente desparasitado y vacunado, una tos de las perreras “típica” suele ser un cuadro que transcurre a lo largo de una o dos semanas y se puede resolver por sí solo sin consecuencias. Pero incluso en estos perros en situación “idónea”, el sufrimiento que genera esta enfermedad es motivo más que suficiente para acudir al veterinario. Como mínimo, debería dársele un tratamiento para paliar los síntomas y evitar que vayan a peor. Por hacer un paralelismo, esto es similar a lo que sucede cuando nos pillamos un resfriado fuerte: No suele ser algo grave, pero nos sentimos fatal y necesitamos tomar algún medicamento para aliviar los síntomas.
Hay que advertir que si esperas a una curación espontánea, es relativamente frecuente que la tos de las perreras avance y se complique. Por otra parte, la realidad es que en la mayoría de los perros concurre más de un factor predisponente o agravante (parásitos, infección con Bordetella bronchiseptica, abuso del collar…). Por ello, si no se da un tratamiento adecuado, es habitual que la tos de las perreras evolucione a peor. Podrá transformarse en una bronquitis infecciosa, o incluso convertirse en una neumonía o en un cuadro respiratorio crónico. En estos casos, no sólo será necesario aliviar los síntomas, si no que hará falta asegurarse de cubrir todas las posibles eventualidades.
En todo caso, una tos de las perreras pillada a tiempo y tratada adecuadamente, incluso aunque haya alguna de las complicaciones habituales, suele solucionarse con una o dos semanas de tratamiento. Y si todo se ha hecho correctamente, no dejará secuelas.

¿Qué tratamiento y cuidados necesita la tos de las perreras?
Nunca trates enfermedades por tu cuenta. Nunca le des a tu perro medicamentos que no hayan sido recetados por un veterinario. Nunca pongas en práctica ningún cuidado o maniobra que no haya sido indicada por un veterinario. Si tu perro se encuentra mal, acude siempre a un veterinario.
Como la tos de las perreras es una enfermedad muy variable, su tratamiento cambiará también en función de las observaciones y las evaluaciones que lleve a cabo el veterinario. Al ser una patología mayormente vírica, el tratamiento se encaminará principalmente a paliar los síntomas. Así, los medicamentos más habitualmente usados en perros con tos de las perreras son los analgésicos y antipiréticos, para aliviar las molestias y la fiebre. ¡Cuidado! ¡La mayoría de los analgésicos y antipiréticos de personas son tóxicos para los perros! Nunca le des a tu perro por tu cuenta ni ibuprofeno, ni paracetamol, ni aspirina (ácido acetilsalicílico), ni ningún otro medicamento de este tipo.
Cuando se sospecha de una complicación con bacterias, que puede ser en bastantes ocasiones, se añadirá algún antibiótico eficaz contra Bordetella bronchiseptica. Como con todas las bacterias, están apareciendo cada vez más infecciones resistentes, de modo que el antibiótico que se use debe ser elegido y supervisado por un veterinario. En algunas ocasiones es necesario hacer un cambio de antibiótico, o un análisis clínico (cultivo y antibiograma) para poder elegir el tratamiento más adecuado.
Según el cuadro clínico del perro afectado, también pueden llegar a ser recomendables otros fármacos para reducir las secreciones, para reblandecer las flemas, para abrir las vías respiratorias y/o para combatir la tos. De forma menos frecuente, se podrían usar otros productos como estimulantes de la inmunidad local o general, medicamentos antivirales, u otros fármacos. ¡Cuidado! De nuevo te recordamos que las medicinas usadas en los resfriados de personas normalmente no sirven en perros con tos de las perreras, y muchas de ellas son venenosas para los perros.
Los cuidados a tener en cuenta en un perro con tos de las perreras, sin embargo, sí que son muy similares a los cuidados que se toman cuando estamos resfriados. Es muy importante que el perro beba mucho, para que las flemas se mantengan fluidas y no se adhieran excesivamente. El agua no debe estar fría, lo ideal es que esté a temperatura de interior. También se pueden ofrecer al perro caldos de carne, pollo o pescado, limpios y tibios. Como medida complementaria, es bueno ofrecer alimentos ligeros y apetitosos, para que el paciente coma bien a pesar del malestar.
El reposo es clave para que el paciente pueda recuperarse con más rapidez, para que tenga menos accesos de tos, y para que disemine menos la enfermedad. Es necesario que el perro esté abrigado y no se exponga al frío. En especial, durante los paseos es muy necesario proteger la zona del cuello, la más afectada, para que el frío no empeore el cuadro. Es muy recomendable dejar de usar cualquier tipo de collar y pasar a usar un arnés que no comprima el cuello. Por último, mientras persistan los síntomas, es recomendable que el perro no tenga contacto con otros perros, para evitar contagios.

La clave: ¿Cómo prevengo la tos de las perreras?
Debido a que es una enfermedad muy extendida y muy frecuente, es importantísimo prevenirla adecuadamente. La medida preventiva básica es el cuidado global de la salud mediante una buena alimentación, un nivel de actividad apropiado, y un adecuado protocolo de revisiones, desparasitaciones y vacunación general.
Dentro de ese protocolo de vacunación, es necesario asegurarse de que se cubren los gérmenes más habitualmente implicados en la tos de las perreras. Las vacunas polivalentes básicas sólo cubren el adenovirus tipo 2 (de forma indirecta, mediante inmunidad cruzada con el adenovirus tipo 1 de la hepatitis canina), de manera que es recomendable que solicites a tu veterinario una vacuna más completa, que incluya al virus de la parainfluenza canina. La vacuna heptavalente que usamos en Kavuré cubre eficazmente ambos virus.
La bacteria Bordetella bronchiseptica es uno de los gérmenes más importantes para prevenir, ya que por sí sola puede causar la enfermedad y es uno de los factores de mayor agravamiento de la tos de las perreras. Así, es muy importante vacunar a tu perro también contra ella. Las vacunas habituales contra esta bacteria son intranasales (un chorro de líquido que se inocula por la nariz del perro), y a día de hoy son las que usamos en Kavuré. Pero recientemente ha aparecido en el mercado una opción por vía oral, menos desagradable para tu perro, que comenzaremos a usar en nuestra clínica en cuanto haya disponibilidad de ella.
El momento idóneo para vacunar a tu perro es antes del pico otoñal de la enfermedad, por lo que solemos recomendar la vacunación hacia el final del verano o principios del otoño. De todas formas, como la inmunidad de la vacuna dura un año, se puede vacunar en cualquier momento del año siempre que cumplas escrupulosamente con el calendario de salud.
La vacunación contra estos tres gérmenes más habituales protege ante la mayoría de los brotes de tos de las perreras. Pero dado que son gérmenes cambiantes, y además están implicados muchos otros microbios poco habituales, tienes que ser consciente de que aún vacunando a tu perro, podría contraer la enfermedad. Lo normal es que un perro vacunado solo desarrolle la tos de las perrera en una forma leve, o bien con una presentación atípica (solo fiebre sin toses, solo rinitis sin fiebre…).
Aparte de la vacunación, para evitar que tu perro enferme es muy recomendable que tomes las medidas de precaución lógicas, como evitar collares que dañen el cuello, pasearlo bien abrigado cuando comience el frío, evitar zonas de aglomeración de muchos perros, impedir que husmee sitios poco higiénicos, apartarlo de otros perros que tengan mocos, toses o estornudos, y evitar que comparta juguetes y objetos con perros enfermos.
Cuando un perro está enfermo de tos de las perreras, es muy importante ser higiénico. Debemos lavarnos las manos después de estar con él, sobre todo si vamos a contactar con otros perros. Las prendas de ropa y otros objetos con los que el perro enfermo haya tenido contacto (juguetes, manta, comedero y bebedero…) deben reservarse para él y no compartirse con otros perros, ya que podrían actuar de vehículos para el contagio.
Y finalmente, ante el primer síntoma, acude a tu veterinario. No esperes, ya que la enfermedad va a diseminarse y el cuadro de tu perro podría empeorar rápidamente.

En Kavuré nos ponemos a tu disposición para hacer una adecuada pauta de revisiones, desparasitación y vacunación, acompañada de medidas de salud general (alimentación, ejercicio, higiene…), que te ayuden a prevenir la tos de las perreras y cualquier otra enfermedad.

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